Los Errores de Trump con Venezuela

LEANDRO RODRÍGUEZ LINAREZ /

Es imposible no mencionar que el principal error del chavismo, al verse todo poderoso, olvidó la estrategia, prefirió recurrir a la imposición, a la violencia bruta, institucionalizada. Aunque parezca contradictorio, la fuerza per se no es un pilar sostenible por sí solo, requiere estrategia, lo que finalmente pasó factura, especialmente desde la destrucción de PDVSA por las mismas causas señaladas. Dirán “pero tienen 27 años en el poder” y es verdad, pero podían llegar a más del doble, el, triple, si hubiesen decidido estratégicamente, sobre todo cuando observamos que la última década en el poder ha sido a un costo extremadamente elevado.

Paradójicamente, Trump comete el mismo error. En ocasiones ha hecho demostraciones de admiración a figuras del pasado, concretamente algunos presidentes de Estados Unidos y en la forma como abordaron algunos eventos de sus épocas, por ejemplo, ambos presidentes Theodoro y Franklin Roosevelt. En fin, es comprensible que Trump vele por los intereses de su país, pero a nuestro parecer trata de emular hechos del pasado más que congraciarse con la realidad, sobre todo, la de su nación que evoluciona velozmente en los campos de la tecnología, la ciencia, todo el ámbito militar.

Su instinto depredador le ha jugado mal, luego del 3E ha habido suficiente tiempo para desmantelar al régimen estructuralmente y darle paso a la institucionalidad, más aún cuando observamos la naturaleza de los hechos. A los sobrevivientes del chavismo les ha dado una oportunidad para llegar a feliz término y lograr una transición pacífica, sino la amenaza de terminar como Maduro o peor sería una realidad. Así, los utiliza para que no pongan límites a las apetencias de la Casa Blanca, entre lo que destaca la entrega inconstitucional de una tercera parte de nuestras reservas petroleras, las más grandes del mundo, entre minerales preciosos, tierras raras y más.

El error es que lo acordado viola flagrantemente nuestra ley en todos los aspectos, allí el que use la fuerza para lograr su cometido e incluya al departamento de guerra de su nación en la ecuación comercial, a manera de amenaza, a forma de intimidar hoy y mañana. Por las características del tutelaje, la respuesta en cámara lenta de los inversionistas, que si bien han llegado no ha sido ni cercano a lo esperado y muchos, como Chevron, avanzan con reinversión, de este modo nuestra recuperación se ralentiza muchísimo más de lo debido y en las condiciones actuales es toda una tragedia para los venezolanos.

No es ni siquiera un caso excepcional, lo que acontece en Venezuela responde a un axioma casi religioso en economía “no hay nada más cobarde que el capital” si no está todo completamente legal los inversionistas son cautelosos, más con los avances en el derecho internacional, más en occidente, más cuando ya muchos de ellos han sido timados por el chavismo en tema de expropiaciones, deudas, etc.

Por su tozudez, Trump se reinventa y pacta con empresarios del mismo chavismo, crea empresas a través del departamento de guerra, pacta del mismo modo que pactaba Biden a quien criticaba ferozmente por aliarse con enemigos de Estados Unidos. En este su segundo mandato, el inquilino de la Casa Blanca está jugando al empresario, no al político, camuflaje que no le está brindando los frutos deseados, incluso electoralmente de cara a las elecciones de medio termino en noviembre, las encuestas no le favorecen, al límite de poder perder hasta el senado.

Trump se aferra a la vulnerabilidad del chavismo remanente para saciar su sed depredadora, lo triste del caso, pudiera obtener mismos resultados por una vía legal (institucionalizando), no traumática para los venezolanos, donde la ecuación ganara-ganar aún estaría a su favor. A los pocos meses del 3E, con los puntos sobre las íes ante el chavismo remanente y con la mismas instituciones psuvizadas el chavismo estaba (está) en la obligación de aceptar los resultados de unas elecciones parlamentarias y presidenciales quienes tienen l poder reinstitucionalizador, así legar al “final feliz” acordado, pues con lo visto en Gaza, Irán, aquí mismo con la extracción de Maduro y con lo del “Niño Guerrero” saben no hay lugar seguro contra la mayor potencia tecnológica y militar del planeta, sumando a su gravedad más de 90% de rechazo y una estructura roja reducida a su máxima expresión, por demás, dividida… Los Vietnam quedaron para el recuerdo.

El camino correcto era haber institucionalizado a Venezuela a los pocos meses del 3E, de este modo Estados Unidos sería igualmente, pero de forma legal, el principal socio y aliado de nuestra nación y los venezolanos ya estuviéramos hoy recibiendo las bondades de mil millonarias inversiones, no solo en el campo energético como hoy exiguamente ocurre, sino integralmente, en todos los sectores. El error de Trump ha sido competir contra él mismo, pues no tenía ni tiene aún otro competidor en Venezuela, está corriendo solo y a pesar de eso sus errores lo mantienen en tercer lugar, le anteceden sus errores (obrar paralegalmente) y el descontento globalizado. Aunque ha pasado tiempo, la ilegalidad es el cimiento, se han desperdiciado inversiones y se ha agravado en todos los aspectos la cotidianidad en Venezuela, todavía está a tiempo de corregir. @leandrotango

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